El PRI es propiedad de amigos y familiares; Enrique Martini renuncia a 55 años de militancia.

Por: Alejandro Gómez Sotelo.

Con la sentencia “No a las imposiciones, si a la democracia”, el ex dirigente estatal del PRI en Guerrero, consejero municipal, estatal y nacional y experimentado político, Enrique Martini Castillo, renunció voluntariamente a sus 55 años de militancia al interior del tricolor y pidió el retiro de su nombre del padrón de militantes, por considerar que el actual dirigente, Alejandro Moreno Cárdenas “Alito”, ha creado un partido de intereses y con sentido patrimonialista como ocurre en Guerrero.

A la par de los senadores priistas, la guerrerense Claudia Ruiz Salinas, Miguel Ángel Osorio Chong, Nubia Mayorga y Eruviel Ávila, así como de liderazgos en varios estados del país, el único taxqueño con formación ideológica que ha formado parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI defendió que su renuncia no es un acto de deslealtad sino de coherencia y convicción política, debido a que ahora con “Alito” el instituto es un partido cerrado donde impera la razón a la fuerza.

Luego de haber sido regidor, alcalde de Taxco, dirigente del tricolor en Guerrero y delegado en varias entidades de la república, Martini Castillo criticó la modificación de los estatutos para ampliar el periodo de Moreno Cárdenas y con ello garantizar la imposición de candidaturas en los comicios del 2024, a pesar de ser un referente de derrotas en 10 de los 12 estados que tenía el PRI y haber perdido 21 de 23 elecciones de gobernador en la nación, así como la mayoría en congresos locales.

Sostuvo que no se le puede cuestionar su salida del tricolor por el hecho de no recibir alguna candidatura en procesos electorales recientes, en virtud de que hace 30 años (1993) fue la última postulación para competir por la alcaldía taxqueña y de ahí en adelante le negaron todos los espacios, “el partido en el que creí, crecí y me forme ya no existe, por esa razón desde ayer tome la decisión de renunciar a 55 años de militancia para no formar parte de un PRI sin dignidad”.

Con nostalgia, el llamado “político de tiempo completo” recordó que el otrora PRI cuyas oficinas siempre estaban abarrotadas de gente y era visto como el enlace del pueblo con gobierno para resolver las demandas y ofrecer soluciones al pueblo quedó en el olvido, porque con la llegada de Alejandro Moreno tanto el comité nacional, como los estatales y municipales permanecen cerrados y únicamente acuden los empleados administrativos.

Enrique Martini Castillo, reclamó que el actual dirigente nacional se negó a entender y cambiar la percepción de la gente que ubica al tricolor como ícono de impunidad, corrupción, prepotencia y arrogancia, pero también como una agencia de colocaciones en candidaturas para familiares, amigos y compadres y pedía una oxigenación urgente, por lo que en lugar de hacer algo al respecto le dio un toque patrimonialista al CEN.

Puntualizó que el comité priista en el país, el de Guerrero y Taxco están políticamente muertos y se convirtieron en franquicias de grupos, donde los dirigentes se eligen vía “zoom” y se cancela la libertad de expresión a los inconformes, “un día el gobernador José Francisco Ruiz Massieu me dijo que el PRI es de todos y cabemos todos, amigos y no amigos de esa y otra generación, pero ahora la dirigencia priista de Guerrero es de amigos y unas cuantas familias”.

Puso como ejemplo de ello las reuniones “elitistas y de falsa unidad” de los ex gobernadores Rubén Figueroa Alcocer y Héctor Astudillo Flores, con el senador Manuel Añorve Baños y el ex candidato a la gubernatura de Guerrero, Mario Moreno Arcos, quienes rentan lujosos salones de fiestas en Acapulco con platillos exclusivos donde deben pedir sus alimentos y bebidas en inglés, pero sin la presencia de militantes.

Dejó en claro que no tiene aspiraciones a cargos partidistas o de elección popular para el próximo año, pero si un interés de mantenerse dentro de la actividad política para apoyar los trabajos del movimiento nacional “Congruencia por México” donde participan los senadores que renunciaron al tricolor, para recorrer el país en busca de reencontrarse con quienes han sido excluidos.

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